En algunas oportunidades hemos visto cómo algunos perros «juegan» a perseguirse la cola o a dar giros sobre sí mismos. Puede causar gracia y parecer muy divertido en un primer momento, pero detrás de esto también puede ocultarse un problema serio de conducta o salud.
⚠️ Regla de oro:
Si tu perro se persigue la cola, no lo alientes a que lo siga haciendo. No uses esta conducta para divertirte ni para entretener a los demás, ya que podrías estar reforzando el inicio de una conducta compulsiva grave.
¿Por qué empieza este comportamiento 🤔
Algunos cachorros inician persiguiéndose la cola simplemente como un juego o incluso para llamar la atención. Normalmente, hay detonantes claros que motivan esta conducta:
- La llegada de una persona conocida a la casa.
- El sonido del timbre, una notificación o el teléfono.
- La hora de comer o la emoción antes de salir a pasear.
El problema radica en que si se alienta este comportamiento —celebrándolo o riéndote al respecto—, tu perro empezará a realizar la conducta en cualquier momento, incluso sin ningún detonante aparente. Esto hará que sea muy difícil interrumpirlo, y podría incluso reaccionar con agresividad si intentas detenerlo físicamente.
¿Qué es una conducta compulsiva 🔄
Es un comportamiento repetitivo sin ninguna función aparente, que se vuelve tan obsesivo que puede llegar a afectar severamente el día a día de tu mascota. El perro puede dejar de comer, de salir o de jugar por dedicarse exclusivamente a realizar esta conducta.
Las conductas compulsivas más comunes en perros (que a menudo se desencadenan por estrés, aburrimiento o el refuerzo inconsciente del dueño) incluyen:
- Perseguirse la cola o dar giros sobre sí mismo.
- Lamerse obsesivamente las patas (lo que puede desencadenar una dermatitis acral).
- Perseguir sombras o luces láser.
- Lamerse los flancos compulsivamente.
Ojo: También puede ser un problema médico 🩺
Es muy importante mencionar que la conducta de perseguirse la cola no siempre es psicológica. También puede deberse a problemas físicos que le causen dolor o incomodidad severa en la zona trasera, tales como:
- Fracturas o golpes en la cola o cadera.
- Alergias o picaduras en la zona.
- Problemas de las glándulas anales.
- Parásitos internos o externos (pulgas).
- Problemas neurológicos.
Si estos problemas físicos no son tratados a tiempo, el perro podría llegar a automutilarse la cola en un intento desesperado por aliviar el dolor o el picor constante que siente.
Conclusión 💡
Si notas que tu perro se persigue la cola de forma frecuente y obsesiva, lo primero que debes hacer es llevarlo al veterinario para descartar cualquier problema médico. Y recuerda, por más gracioso que parezca: ¡no lo alientes, no lo aplaudas y no te rías!
"El bienestar mental de tu perro es tan importante como el físico. Ignorar los comportamientos compulsivos a tiempo evitará problemas graves en el futuro."